Según un especialista en Neurociencia, advierte que no debemos utilizar tecnología hasta los 18 años de edad. Enterate porque en la siguiente nota:

El autor de Demencia Digital, publicada en 2014, dijo en una entrevista al diario ABC de España que "el cerebro es perezoso y prefiere lo interactivo al papel, pero perderá capacidad de aprendizaje". Precisamente, que los nativos digitales -nacidos en la era de Internet- no serán capaces de retener nada en la memoria, serán superficiales, incapaces de reflexionar y tener una comunicación real, cara a cara.

"El uso de las tecnologías es una forma de evitar el trabajo mental (...) Cada vez que externalizamos tareas cerebrales estamos dejando de aprender", dijo durante una conferencia en la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones (SETSI) de Madrid. Pese a todo, él usa la computadora y tiene celular. ¿Se contradice? No, lo considera "inevitable".

Pero para Spitzer una cosa es utilizar los dispositivos para ser más efectivos y otra, muy distinta, es que reemplacen el trabajo cerebral. En su libro -que está número 1 en la lista de los best sellers de Alemania en la categoría educación- sostiene que la tecnología no sirve para que los chicos aprendan.

"Hay evidencia que indica que no hay correlación entre las nuevas tecnologías y el aumento del aprendizaje", escribió. Y hasta se animó a decir que, en contra de lo que aplican los ministerios de educación de todo el mundo, "no deberíamos utilizar las tecnologías hasta los 18-20 años".

En la entrevista con el medio español, el psiquiatra también derrumba el mito de que hasta los 6 años el cerebro se desarrolla más rápido. Lo que sí ocurre, explica, es que los niños "son más capaces de aprender. No tiene que ver con el número de sinapsis, porque está determinado desde el nacimiento". Y a lo que va es precisamente a los efectos de incorporar la tecnología desde temprana edad: genera "comportamientos antisociales, violencia, ansiedad, depresión".

Sobre el papel y lo digital, Spitzer traza una relación entre el uso de los smartphones y el déficit de atención. Y dice que leer en papel es más efectivo que leer en pantalla, ya que ésta dificultaría la retención de información. "El cerebro es perezoso y prefiere lo interactivo al papel. La gente empieza a cliquear más que a leer. Leer es bueno, cliquear no. Leer supone esfuerzo, cliquear no", refuerza en la entrevista.